Palabras Mayores
Por Jorge Romero Rendón
Con Mario Moreno inician
renuncias de priistas para irse a otros partidos
Tal como se lo adelantamos hace unos días en este espacio, la ruptura
de acuerdos al interior del PRI, por parte del dirigente nacional, Alejandro
Moreno y su cuatacho el senador Manuel Añorve Baños, está empezando a generar
renuncias y fuertes desacuerdos, que se exacerbó con la publicación de las
listas de senadores y diputados federales tricolores, cargos que se repartieron
entre amigos, familiares y aliados de Alito... sin incluir a ningún
guerrerense.
Una de las más importantes renuncias fue anunciada ayer por el
excandidato priista a la gubernatura, Mario Moreno Arcos, quien, a pesar de
haber registrado ventajas de 2 a 1 y de 3 a 1 en las encuestas sobre Añorve
Baños, simplemente fue ignorado por los dos alegres compadres –Alito/Manuel-
para favorecer al acapulqueño, violando los acuerdos hechos entre el propio
dirigente estatal y los principales cuadros del PRI desde el año pasado, en que
se le prometió la candidatura para senador a Mario por sus méritos en la
campaña del 2021.
El desorden priista en Guerrero ya se veía venir dada la perfidia
demostrada por Alito aquí y en otros estados del país –ahí está el caso de
Coahuila- para incumplir acuerdos, y por la cercanía política y personal con
Manuel, que ahora forman el dueto más impresentable de la política nacional por
sus ambiciones particulares y familiares.
De ahí que la renuncia de Mario no haya sido una sorpresa, sino la
confirmación de su vocación por conducir un movimiento político de largo
aliento que pueda llevarlo a pelear la gubernatura en el 2027.
Lo que llama la atención además sobre el caso del exgobernador Héctor
Astudillo Flores, de quien se espera renuncie también al PRI, dadas sus
profundas diferencias con el dirigente nacional. Astudillo es un político
joven, capaz, con muchos seguidores, y su posible salida junto a la de su
aliado Mario Moreno partiría a ese partido en dos, dada la escasa simpatía de
Manuel entre militantes y sociedad civil.
Pero más allá del caso de Héctor, la renuncia de Mario y su posible
postulación al Senado por parte de algún otro partido –las negociaciones con MC
van muy adelantadas- representa un riesgo importante para Añorve, pues dado que
el chilpancingueño ha creado sus propias estructuras electorales y tiene sus
propios operadores políticos, se ve difícil que Manuel llegue siquiera a
quedarse con la primera minoría –es decir, ser el tercer senador, dando por
descontado que Morena ganaría las dos primeras posiciones, o así lo negoció don
Chucky- en la próxima elección, y es casi seguro que pierda y quede fuera de la
siguiente legislatura federal.
Manuel Añorve y Alito se salieron con la suya en su tarea de dinamitar
al PRI en Guerrero –un encargo presidencial, por cierto- a través de la
estrategia de dejar fuera a los cuadros fuertes y poner en un brete el control
de la dirigencia estatal, pero pagarían por sus pecados si triunfa la propuesta
opositora que está abriendo Mario Moreno.
Dos políticos prendieron la mecha –Alitoy Manuel-, pero dos contrarios
–Mario y Héctor- podrían hacer que aquellos sean los quemados y en el caso de
Añorve, pase a retiro en la fría banca de los perdedores. Ya perdió en las
encuestas ¿qué tanto le cuesta al electorado hacerlo perder también la elección
de junio…?

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