jueves, 1 de febrero de 2024

Columnas: Palabras Mayores

 


Palabras Mayores

Por Jorge Romero Rendón

Con Mario Moreno inician renuncias de priistas para irse a otros partidos

Tal como se lo adelantamos hace unos días en este espacio, la ruptura de acuerdos al interior del PRI, por parte del dirigente nacional, Alejandro Moreno y su cuatacho el senador Manuel Añorve Baños, está empezando a generar renuncias y fuertes desacuerdos, que se exacerbó con la publicación de las listas de senadores y diputados federales tricolores, cargos que se repartieron entre amigos, familiares y aliados de Alito... sin incluir a ningún guerrerense.

Una de las más importantes renuncias fue anunciada ayer por el excandidato priista a la gubernatura, Mario Moreno Arcos, quien, a pesar de haber registrado ventajas de 2 a 1 y de 3 a 1 en las encuestas sobre Añorve Baños, simplemente fue ignorado por los dos alegres compadres –Alito/Manuel- para favorecer al acapulqueño, violando los acuerdos hechos entre el propio dirigente estatal y los principales cuadros del PRI desde el año pasado, en que se le prometió la candidatura para senador a Mario por sus méritos en la campaña del 2021.

El desorden priista en Guerrero ya se veía venir dada la perfidia demostrada por Alito aquí y en otros estados del país –ahí está el caso de Coahuila- para incumplir acuerdos, y por la cercanía política y personal con Manuel, que ahora forman el dueto más impresentable de la política nacional por sus ambiciones particulares y familiares.

De ahí que la renuncia de Mario no haya sido una sorpresa, sino la confirmación de su vocación por conducir un movimiento político de largo aliento que pueda llevarlo a pelear la gubernatura en el 2027.

Lo que llama la atención además sobre el caso del exgobernador Héctor Astudillo Flores, de quien se espera renuncie también al PRI, dadas sus profundas diferencias con el dirigente nacional. Astudillo es un político joven, capaz, con muchos seguidores, y su posible salida junto a la de su aliado Mario Moreno partiría a ese partido en dos, dada la escasa simpatía de Manuel entre militantes y sociedad civil.

Pero más allá del caso de Héctor, la renuncia de Mario y su posible postulación al Senado por parte de algún otro partido –las negociaciones con MC van muy adelantadas- representa un riesgo importante para Añorve, pues dado que el chilpancingueño ha creado sus propias estructuras electorales y tiene sus propios operadores políticos, se ve difícil que Manuel llegue siquiera a quedarse con la primera minoría –es decir, ser el tercer senador, dando por descontado que Morena ganaría las dos primeras posiciones, o así lo negoció don Chucky- en la próxima elección, y es casi seguro que pierda y quede fuera de la siguiente legislatura federal.

Manuel Añorve y Alito se salieron con la suya en su tarea de dinamitar al PRI en Guerrero –un encargo presidencial, por cierto- a través de la estrategia de dejar fuera a los cuadros fuertes y poner en un brete el control de la dirigencia estatal, pero pagarían por sus pecados si triunfa la propuesta opositora que está abriendo Mario Moreno.

Dos políticos prendieron la mecha –Alitoy Manuel-, pero dos contrarios –Mario y Héctor- podrían hacer que aquellos sean los quemados y en el caso de Añorve, pase a retiro en la fría banca de los perdedores. Ya perdió en las encuestas ¿qué tanto le cuesta al electorado hacerlo perder también la elección de junio…?

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