LECTURA POLÍTICA
Noé Mondragón Norato
Empujar escenarios posibles; atacar los de desastre
Hay una estrategia de poder que se cocina rumbo a la elección de
gobernador de 2027: el Morena del senador Toro estaría en la disposición de
realizar pactos soterrados —pero de valores entendidos—, con por lo menos dos
grupos de poder del PRI y del PRD con la intención obvia de asegurar el futuro.
Las maniobras recientes así lo confirmarían.
ALIANZAS PARA GANAR. – En el escenario de la próxima competencia electoral de 2024 y de las presiones políticas ocultas, se están configurando escenarios que responden a la propia dinámica del poder local y de sus polémicos actores. Se leen así: 1.- A cambio de asegurar el triunfo para el Morena en el puerto de Acapulco, dicho partido retendría también la capital Chilpancingo. Pero hipotéticamente, con un experredista y ex priista: el aguirrista Jorge Salgado Parra, quien hace tres años declinó en sus aspiraciones a favor de la actual alcaldesa, Norma Otilia Hernández Martínez. En el camino quedó en aquella elección, el también aguirrista Alejandro Arcos Catalán, quien, tras su derrota del 2021, decidió tomar distancia de su anterior grupo político y plegarse a la tribu perredista Alternativa Democrática Guerrerense (ADG), liderada por el exdiputado local Celestino Cesáreo Guzmán y los hermanos Carlos Reyes Torres y su hermano Crescencio. El exgobernador Ángel Aguirre tiene una doble opción para intentar ganar la capital para su grupo político: con el propio Jorge Salgado Parra como Caballo de Troya dentro del Morena. Y con Mario Moreno Arcos en el PRI. Esta maniobra impediría el fortalecimiento político del actual senador priista, Manuel Añorve Baños, quien va montado en su probable reelección y quedaría —de darse dicho escenario—, perfilado para la disputa por el poder estatal en la elección de 2027. 2.- Con Mario Moreno o con Jorge Salgado Parra como eventuales alcaldes de Chilpancingo, se resguardan los intereses políticos no solamente del exgobernador Ángel Aguirre, sino del también exgobernador tricolor Héctor Astudillo, alejado y hasta confrontado internamente con el propio Añorve.
De hecho, Astudillo podría convertirse en candidato del partido MC al senado como una forma de quitarle a Manuel Añorve, la posibilidad de pasar al escaño senatorial en el “repechaje”, tal y como pasó en el 2018. A lo anterior se suma lo evidente: con el voto cruzado a favor del Morena por parte de Aguirre y Astudillo en el puerto de Acapulco, el partido presidencial no tendría ninguna resistencia para ganar holgadamente aquella elección. Aun enviando a la competencia a la neófita política, Yoloczin Domínguez Serna. Y fuera de toda posibilidad para lograr la reelección quedaría la actual alcaldesa Abelina López Rodríguez, aliada soterrada de Añorve. 2.- Para ganar elecciones la clave consiste en saber administrar el poder. Y repartir territorios a los adversarios a través de alianzas abiertas o de valores entendidos. Así, el figueroísta y exdirigente estatal del PRI, Cuauhtémoc Salgado Romero, decidió renunciar a su partido y sumarse junto con otros priistas desamparados, al proyecto de la aspirante presidencial Claudia Sheinbaum. El evento donde anunciaron la creación de la Alianza Progresista que apoyará a esta última, ocurrió el pasado 19 de diciembre. La evidencia grita: el grupo del exgobernador priista Rubén Figueroa Alcocer, fue excluido en el reparto de territorios por parte de la cúpula tricolor liderada por Alejandro Moreno Cárdenas Alito.
Y por el propio Manuel Añorve. El nombre de Cuauhtémoc Salgado fue utilizado intempestivamente por el dirigente estatal del PRI, Alejandro Bravo Abarca, cuando lo metió a la competencia interna por el senado, sin habérselo comunicado nunca. De hecho, en corrillos políticos trascendió fuerte la especie: de meterse de lleno a la campaña de Claudia y obtener resultados ampliamente favorables, el figueroísta Salgado Romero estaría siendo encumbrado en alguna cartera estatal. Y se desliza al respecto, la Secretaría General de Gobierno, una posición desde la cual el actual Ludwig Reynoso Núñez no ha obtenido y le han sido negados, los resultados que se esperaban. Como sea, la elección en puerta ya está configurando los escenarios de la elección de gobernador de 2027. Y el Morena y el senador Toro están en la frecuencia de ceder territorios a dos exgobernadores priistas. Para crear los escenarios posibles. Y atacar los de desastre.
HOJEADAS DE PÁGINAS…En el Instituto Electoral y de Participación
Ciudadana (IEPC) se quejan amargamente de la falta de dinero. Le echan la culpa
al gobierno estatal, pero olvidan que su presupuesto 2024 fue aprobado por
unanimidad en el Congreso local en diciembre pasado. Y en ese recinto
legislativo están representados los partidos políticos cuyos emisarios en ese
órgano electoral, piden airadamente hoy, lo único que saben exigir y demandar:
más dinero. Olvidan que el presidente
AMLO presentará el próximo 5 de febrero un paquete de reformas a la
Constitución en las que aparece justamente, la disminución de prerrogativas
para los integrantes de los órganos electorales y los propios partidos
políticos. “Para que se haga realidad la democracia y que nunca más el gobierno
y las leyes estén al servicio de una minoría”, sentenció.



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