LECTURA POLÍTICA
Noé Mondragón Norato
Rector de la UAGro: cinismos y
blindajes
Sentó un precedente. Pero negativo. Como todos aquellos que acumuló
para adueñarse de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro). Confirma una
sola situación: cada vez se reducen más las posibilidades de meter mano
impunemente, a los presupuestos universitarios. Por esa razón, el rector Javier
Saldaña Almazán decidió “jinetear” el pago de la segunda quincena de diciembre
a todos los trabajadores universitarios, la cual se hacía efectiva entre 20 y
22 de dicho mes. La estiró hasta el 29. Y si no se hubiese atravesado sábado y
domingo, la hubiese pagado exactamente el 30. Ningún ex rector había hecho eso.
Pero hay otras lecturas relacionadas con el freno a los dispendios de su pasado
priista.
CURARSE EN SALUD. – A pesar de cambiar grotescamente de camiseta y vender la idea de que “no tiene partido político”, Saldaña Almazán congenió lo mismo con el PRI que con el Morena. Esa dualidad política y partidista ha marcado su desempeño como funcionario universitario. Y le permitió tomar el control de la UAGro. Sin embargo, los tiempos han cambiado. Los excesos del pasado encontraron paredes difíciles de atravesar. Por eso mismo, trata de blindarse. Y curarse en salud. Se lee así: 1.- Justo el pasado 30 de diciembre y en la efeméride que festejó el 63 aniversario de la fundación de la UAGro, Javier Saldaña reveló la existencia de más de 600 trabajadores que cobraban dobles plazas, “y eso lo corrigen los de nóminas o los cambiamos”, sentenció. Es decir, fueron esos empleados de nóminas los que metieron a cobrar doble a esos 600 trabajadores y no él mismo y su propio testaferro, el anterior rector José Alfredo Romero Olea. La admisión de ese hecho delictivo bastaría para fincar responsabilidades penales contra dichos trabajadores en función de que no se mandan solos. Y los desvíos para realizar esos pagos —de acuerdo con la versión del propio rector— alcanza el millón de pesos quincenal. Implica, además, la presumible “inocencia” de Saldaña Almazán y Romero Olea al “no percatarse” de los pagos dobles que hacían sus empleados de confianza. Fuera de toda sospecha aparece la tesorera general Leticia Jiménez Zamora, quien construye fastuosa residencia en la colonia Los Manantiales ubicada en Chilpancingo. Y en una evidente traición del subconsciente, el rector asumió eufórico que “se acabaron los pagos dobles y ahora todos deben ajustarse al Contrato Colectivo de Trabajo”. Lo cual infiere que durante sus dos rectorados anteriores y el de Romero Olea, nunca se respetó dicho Contrato. 2.- El asunto de los 300 becarios que “cobraban sin existir” también metió mucho ruido. Porque es evidente que para entrar al Programa de Becas para el Mejoramiento del Profesorado o perfil Prodep, se aplica el consabido tráfico de influencias. Es decir, si el rector en turno decide avalarlo para operar el clásico “pago de favores” con aquellos docentes que “se rifaron” con él en la elección que lo benefició. Escasamente prevalece el criterio académico en su asignación. Y todo se vuelve una fiesta de cinismos y simulaciones reiteradas. El rector paga becas para mantener callados y controlados a esos docentes. No para fortalecer el plus de las calidades académicas. Y si esos 300 becarios “inexistentes” cobraban puntuales cada quincena, resulta obvio que fueron avalados por el rector en turno. Ahí no hay reversa: de los últimos cuatro rectorados tres los ha desempeñado Javier Saldaña. Y el intermedio de dos años, José Alfredo Romero Olea. ¿A quien llamaría a cuentas el actual rector para subsanar esos hechos de corrupción? ¿A Romero Olea? ¿O acaso, a él mismo? Imposible. 3.- La auditoría general del estado (AGE) tiene mucha chamba para investigar en las torcidas finanzas y pagos de dobles, triples y hasta cuádruples plazas en la UAGro. El Congreso local de piedra, también. ¿O es que ambos callarán por enésima ocasión y se guardarán todas esas revelaciones hechas por el propio rector de la UAGro, en el sucio y percudido bolso de las complicidades? ¿Es así como la 4T estaría en la senda de “atacar la corrupción” que no cesa y vuelve a reditarse con viejos y nuevos actores políticos? ¿Cuál es el costo que paga toda la sociedad guerrerense, condenada una y otra vez a no salir del subdesarrollo por este tipo de latrocinios y robos en despoblado? Con todo y utilizando un cinismo tan elocuente como desbordado, el rector Javier Saldaña se cura en salud.
HOJEADAS DE PÁGINAS…Como ya agotó todo su arsenal político y
discursivo, aunado al deterioro de su propia imagen que la acompañó desde su
destape como candidata de la coalición PAN-PRI-PRD, algunas voces de esta
sugieren que la panista Xóchilt Gálvez debe ser cambiada con urgencia.
Sustituida por otra mujer más inteligente, con otro discurso y dueña de una
imagen propia. Más pegada a los ciudadanos y no a los partidos que van a la
pelea contra el Morena del presidente AMLO. Para al menos, darle una batalla
electoral más cerrada a la morenista Claudia Sheinbaum Pardo. Otros lo
consideran imposible. Porque los líderes nacionales de esa triple alianza
partidista ya se repartieron los despojos. Y a Xóchilt nada más la van a
utilizar. Ese es el punto.


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