Contexto
Político
Evodio Velázquez y la ruta del Frente Amplio por México en Guerrero
Por
Efraín Flores Iglesias
Cada
elección es diferente. Y esto se debe a que la sociedad ha ido cambiando, ya
que ahora es más participativa, más informada y desde luego también influyen
las propuestas de los candidatos y de los partidos o coaliciones que disputan
el poder.
La
historia nos ha demostrado que ningún partido político es invencible, porque el
ejercicio del poder desgasta rápidamente a los que no están preparados para
gobernar y dar resultados positivos inmediatos a los gobernados.
La
elección presidencial del año 2000, es el mejor ejemplo. Los ciudadanos se
hartaron de 70 años de gobiernos priistas, y votaron por el candidato de la
“Alianza por el cambio” (PAN-PVEM) y su candidato Vicente Fox Quesada.
Doce
años después, el PAN pierde la elección presidencial y el PRI regresa a Los
Pinos con su candidato Enrique Peña Nieto, quien inauguró la segunda
alternancia política en el país. Pero fue muy pronto el desgaste del mexiquense
en el ejercicio del poder.
Los
escándalos de corrupción de algunos gobernadores emanados de su partido (Javier
Duarte de Ochoa/Veracruz, Roberto Borge Angulo/Quintana Roo y César Duarte
Jáquez/Chihuahua), la Casa Blanca de “La Gaviota”, la desaparición de 43
normalistas de Ayotzinapa en Iguala (26 de septiembre de 2014) y otras crisis
políticas que estallaron en ese entonces,
marcaron mucho a su gobierno.
El
que supo capitalizar los errores cometidos por Peña Nieto y el hartazgo
ciudadano hacia el PRI, fue Andrés Manuel López Obrador, quien en 2018 y luego
de recorrer todos los municipios del país, llenar plazas públicas y denunciar
los excesos del PRI y del PAN en el ejercicio del poder, gana por amplio margen
la elección presidencial del 1 de julio de ese año.
Prometió
mucho y las cosas en el país están peor que antes. Con todos se pelea. Y lo más
grave: el poder lo mareó a él y a los dirigentes de su partido.
Es
cierto, Morena ha ganado la mayoría de las gubernaturas en los últimos cinco
años. Pero también es claro que al presidente
López Obrador ya no lo apoyan los 30 de millones que en 2018 votaron por él.
Ha
perdido la mitad de ese apoyo, y muy especialmente el de la sociedad civil, al
que ha calificado de “aspiracionistas” y de estar en contra de su proyecto de
nación.
Ante
los constantes intentos de desaparecer a los órganos autónomos, de atacar a la
libertad de expresión, de utilizar los programas sociales con fines electorales
y de polarizar al país, tres partidos políticos (PAN, PRI y el PRD) decidieron
en 2021 hacer a un lado sus diferencias políticas e ideológicas y construir un
gran proyecto de nación.
A
finales del pasado mes de junio se constituyó el Frente Amplio por México. Y
desde entonces ha estado en la agenda de los medios de comunicación, superando,
incluso, a las llamadas “corcholatas” de Morena.
El
Frente Amplio por México sumó a 250 organizaciones civiles y fijó las reglas
para seleccionar al responsable nacional que los encabezará en la elección
presidencial de 2024.
Antes
de que Morena decidiera a su coordinador para la Defensa de los Comités de
la 4T, el Frente eligió finalmente a
Xóchitl Gálvez Ruiz, quien desde este miércoles es la carta de la oposición
para enfrentar a cualquiera de las corcholatas de Palacio Nacional.
GUERRERO
Y LA FORTALEZA DEL PRD.- Desde 2018
Guerrero es considerado como el estado más perredista del país, en donde
Morena no ha podido ganar la mayoría de las 80 presidencias municipales. Ni
siquiera cuando el nombre de Andrés Manuel López Obrador estuvo en la boleta
electoral.
En 2021, si bien es cierto el PRI y el PRD
perdieron la elección de gobernador, todos sabemos que fue por cuatro puntos
porcentuales y no por los 30 puntos de diferencia que presumían tener a su
favor los dirigentes de Morena.
El
PRD, el PRI y el PAN gobiernan la mayoría de los 80 municipios del estado de
Guerrero. Morena apenas gobierna en 17. Y lo ha hecho muy mal. Sólo es cuestión
de ver las condiciones en que se encuentran Chilpancingo y Acapulco, los
municipios con el mayor número de electores en la entidad.
Norma
Otilia Hernández Martínez y Abelina López Rodríguez son las que gobiernan de
manera irresponsable a los citados municipios. Y no solamente lo ha señalado el
que esto escribe, sino miles de ciudadanos que han denunciado deficiencia en
los servicios públicos, el incremento de la violencia y la inseguridad.
Las
encuestas que se han realizado en los últimos meses confirman lo reprobadas que
están las presidentas de Chilpancingo y Acapulco.
Independientemente
de quien resulte candidato presidencial por Morena, las condiciones serán
diferentes a la de 2018.
El
Frente Amplio por México puede ganar la mayoría de los distritos locales y
federales, recuperar los municipios de Chilpancingo y Acapulco… y ganar la
elección de senadores.
Pero
todo dependerá de quienes sean sus candidatos.
El
PRD reclamará encabezar la primera fórmula de Senadores, ya que en 2021
aceptaron que el PRI encabezara la alianza para la gubernatura del estado. En
ese entonces, Evodio Velázquez Aguirre, quien era la propuesta del Sol Azteca,
aceptó la decisión que tomaron los dirigentes de la alianza y se sumó a la
campaña del priista Mario Moreno Arcos, quien fue el candidato de la alianza
“Va por Guerrero” (PRI-PRD).
La
elección del 2021 es cosa del ayer. Las circunstancias de ahora son diferentes.
Serán otros actores y otros factores los que definan las candidaturas.
De
entrada, es necesario señalar que ya no gobierna la entidad el personaje que
influyó en 2021 para seleccionar a los candidatos de la alianza.
Además,
Evodio Velázquez se ha dedicado a construir importantes alianzas, y no
solamente en el ámbito local, sino también en el plano nacional, donde muy
pocos actores políticos locales saben moverse.
No en
balde mantiene una excelente relación con el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas
Solórzano, fundador del PRD y artífice de la democracia en el país; el ex
gobernador de Michoacán y ex aspirante presidencial, Silvano Aureoles Conejo, y
el ex jefe de Gobierno de la Ciudad de México y también ex aspirante a la
Presidencia de la República, Miguel Ángel Mancera Espinosa.
Y no
se diga con Jesús Zambrano Grijalva, dirigente nacional del PRD, y el ex
gobernador Ángel Heladio Aguirre Rivero, quien
encabeza a un grupo importante de ex gobernadores en el país,
Evodio
Velázquez ha sido diputado federal (2006-2008), diputado local en la LIX
Legislatura (2008-2012), secretario general del Comité Ejecutivo Estatal del
PRD (2011-2014), presidente municipal de Acapulco (2015-2018) y aspirante de su
partido a la gubernatura en 2021.
Hay
quienes lo minimizan, pero minimizar en política es un grave error.
Evodio
Velázquez ha sabido sortear toda clase de obstáculos en política. En 2014 muy
pocos le veían posibilidades de lograr la candidatura del PRD y ganar la
presidencia municipal de Acapulco. Y, ¡oh, sorpresa! Llegó a gobernar a los
acapulqueños.
Fue
candidato contra la voluntad política de un gobernador y gobernó Acapulco
teniendo en contra a un gobernador de otro partido político.
El
pasado lunes recibió el respaldo del diputado Carlos Reyes Torres y de los ex
diputados Celestino Cesáreo Guzmán y Ricardo Ángel Barrientos Ríos, dirigentes
de la expresión perredista Alternativa Democrática Guerrerense (ADG), para que
sea candidato del Frente Amplio al Senado de la República.
Y
este jueves tuvo una participación muy activa durante la visita de Xóchitl
Gálvez Ruiz al puerto de Acapulco. De hecho, la recibió en el aeropuerto y
durante el evento estuvo en primera fila e intercambió puntos de vista con
ella.
Antes
de iniciar el evento, junto con su esposa Perla Edith Martínez le obsequiaron
un huipil elaborado por artesanas del municipio de Xochistlahuaca, el cual
aceptó con mucho gusto.
Para
sorpresa de los asistentes al hotel “Dreams” –sede del evento–, la aspirante
presidencial lució el huipil que le fue obsequiado minutos antes y destacó la
presencia de su amigo Evodio Velázquez.
Si
realmente quiere ganar, el Frente Amplio por México está obligado en postular
candidatos competitivos para enfrentar a Morena en 2024. Y Evodio Velázquez
sería un buen candidato, ya que tiene trabajo en territorio, muchos aliados
internos y externos del PRD, y no es un improvisado en política. Está preparado
para debatir en tribuna los asuntos más trascendentales del país.
Ojalá
le den la oportunidad de competir por el Senado
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