¡Otra de Rogelio Filemón!
-¡Hola! ¡Buenos días!
Dijo gentilmente un joven que se presentó al negocio de Rogelio Filemón en algún punto de la ciudad de Iguala.
-¿En qué puedo servirle joven?
Preguntó de manera amable el buen amigo Roger; que últimamente ha visto incrementada su venta porque se le ha estado haciendo famoso…
-Mire usted, vengo de la Dirección de Salud Municipal, porque me mandaron hacerle una verificación a su negocio, y necesitó levantar un acta de dicha acción, para lo cual le muestro mi gafete y mi orden de trabajo…
-Muy bien mi amigo…. Buscando afanosamente el nombre del verificador en el gafete que portaba.
-Dígame Charly…. Se adelantó el jovenazo.
-Como cuates… aunque me llamo… bueno ahí está en mi gafete, mi nombre completo y mis apellidos, para que vea que tengo padre, pero sobre todo ¡Madre…! No como mi director.
-¿Una agüita pal calor? Ofreció el amigo Roger.
-¡No gracias! Luego dicen que los extorsionamos y quiero cuidar mi chamba, ya ve que ahorita por cualquier cosa te corren, aunque no tengan razón. Mejor así le dejamos ¿va?
-¡Sale! Afirmó Rogelio.
-¡Oiga! ¿Me puede mostrar su Certificado Médico? Solicitó el verificador.
-¿Queeeeé? ¡Un Certificado Médico! ¿A caso me vez la cara de pentonto? ¿Qué no sabes a quién se le debe de pedir un certificado médico? Este es un pequeño chagarro que formé cuando estuvo Fox como presidente… No me vengas con esas chingaderas.
Gritó iracundo El Roger, como le decimos nada más sus cuadernos. Y como estaba muy molesto el verificador le dijo…
-Bueno, no se enoje; yo nada más cumplo con mi trabajo y esto es lo que me ordenan que les pida… respondió un poco cohibido el amigo Charly.
-¡Ni madres! ¿Quién fue el inepto que te ordenó esto?
-El Director de Salud, junto con el Jefe del Departamento de Control y Fomento Sanitario, porque dicen que las personas que manipulan alimentos, deben de contar con un Certificado Médico, que haga constar que son personas sanas y que pueden atender al público consumidor.
Explicó detalladamente el joven verificador.
-¿O sea que a esos señores les interesa la salud de la ciudadanía? ¿Cierto o falso? Cuestionó Rogelio Filemón.
-¡Así es! ¡Ándele! Ya va entendiendo señor Rogelio… Como que respiró aire fresco el verificador, porque como que ya se le había bajado el coraje al verificado.
-¡Mis tanates! Respondió más iracundo Mr. Roger.
-Una de mis antenas en la Dirección de Salud, me dijo que el zoquete que está como titular dijo que él se encargaba de que solicitando el Certificado Médico a todos los comerciantes iba incrementar de manera considerable los recursos a la tesorería municipal. Espetó Rogelio al verificador, que nuevamente se puso nervioso…
-No cabe duda que era verdad. Siguió diciendo el aludido.
-Y eso de que le interesa la salud de la ciudadanía, es una soberana jalada; porqué si en verdad le interesara la salud de la ciudadanía, ya hubiera retirado a todos los que venden alimentos sobre la calle; quienes venden tacos, le echan como condimento, el polvo que levantan los carros al pasar; quien despacha ni siquiera tiene una cubeta con agua para lavarse las manos después de cobrar, agarra el dinero y luego la carne con las manos sucias y llenas de microbios para volver a despachar; y de eso, qué dicen tus jefes, porque con su actuar solo dejan al descubierto que solo piensan en cómo recaudar más recursos para la tesorería con requisitos que la Ley de Salud en el Estado no contempla. Lo que pasa es que son unos verdaderos hipócritas, que ya no saben cómo chingar al jodido y quieren que se les pague un Certificado Médico con la única finalidad de cobrar un dinero, pero no tanto porque les interese la salud de la ciudadanía. ¿A poco no?
El verificador se quedó pensativo, analizando las palabras de Mr. Roger….
-“Este señor tiene razón”. Pensó El Charly. –“Pero ni modo de aceptar lo que dice, si ya nos dijo el titular que debemos incrementar los recursos económicos porque próximamente nos van a incrementar el sueldo y a los regidores les tienen que aumentar la cuota de ochos a diez mil pesos por piocha para sus gustos personales o por si alguien quiere cambiar de pareja, así es que ni modo, a los que te truje Chencha”.
-Bueno señor Rogelio, ya levanté el acta de verificación, su local está en optimas condiciones, usa el uniforme correcto, tiene la uñas cortadas… -Claro cabrón, si no trabajo en el ayuntamiento…. Cortó de tajo El Roger…
-El pelo lo tiene recortado…
-Con este pinche calor, no es necesario que me pidas que me lo corte, lo hago por cuenta propia. Volvió a interrumpir el polémico e ilustre personaje.
-El mostrador está limpio; usted no porta aretes ni pulseras… afirmó el verificador.
-¡Chale! No te manches, ni que fuera seguidor de El Peje para traer aretes güey…
-Solo le falta el Certificado Médico… Dijo el empleado del ayuntamiento.
-¿Otra vez con la misma chingadera? Pero bueno, tengo por ahí un cuate en uno de los laboratorios chingones de la ciudad, que me hace el paro y me entrega los resultados como los quiera, en excelentes condiciones de salud o casi muriéndome, dependiendo del asunto para el que tenga que usarlos, al fin y al cabo que lo único que quiere el recaudador de recursos económicos a través de la titularidad de la Dirección de Salud, es dinero para la tesorería, que la salud de la ciudadanía, pasa a segundo o tercer término. ¡Pinches ojetes! ¿Dónde firmo la verificación? Y como dice Paquito, esto es ficción, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Y si no ¡Juzgue Usted!
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