viernes, 21 de mayo de 2010

NUESTRA EDICION DEL DÍA

-¿Perdón? -¿A qué hora empiezan a atender a los contribuyentes en esta oficina?

Preguntó un ingenuo comerciante en la Dirección de Reglamentos y Espectáculos del ayuntamiento de Iguala que dirige Margarito Cambray.
-A las nueve de la mañana señor.
Contestó una señorita que apurada estaba pintándose las uñas y platicando con un compañero de trabajo; el reloj marcaba las 09:10 horas de la mañana.
-¿Entonces ya me puede atender? Son la nueve con 11 minutos…
-¿En qué le puedo ayudar señor? Le dijo la señorita que dejó de lado sus pinturas.
-Vengo a ver lo de una Licencia Comercial que pagué en el mes de febrero y me dijeron que viniera a finales de abril, pero deje pasar otros veinte días, por si acaso tenían mucho trabajo y por eso vengo en mayo.
-"¡Guuuau! Que señor tan compresivo"… Pensó para sus adentros la señorita que lo estaba atendiendo.
Lo que no supo, era lo que también en ese momento pensaba Rogelio, que así se llama nuestro personaje… "pinche bola de haraganes, huevones, lame botas, rateros, negligentes, déspotas, incapaces, si yo fuera el presidente, ya estuvieran de patitas en la calle".
Y al parecer la señorita que lo atendía intuyó que era lo que pensaba, porque de pronto le dijo; -Mire señor, desgraciadamente no podemos atenderlo, porque aun no llega la persona que trae las llaves de los escritorios y no podemos verificar si ya está su licencia comercial.
Con el rostro desencajado, Rogelio la encaró y le dijo.
-Señorita, pero usted me dijo que en esta oficina se atendía a las nueve de la mañana y…
-¿Y no lo atendí? Le contestó molesta la muchachona de unos 40 años…
-Sí, pero…. Trató de replicar el Roger.
-Nada de peros.- le dijo la secretaria.
-Si quiere ver su asunto, regrese en media hora o una hora y a ver si ya llegó la de las llaves.
Total que Rogelio salió cabizbajo de dicha oficina y se encaminó al departamento de quejas de atención al contribuyente, y preguntó por aquí y por allá y nadie le dio razón de dicha oficina.
De pronto ve que un señor iba bajando por las escalinatas del palacio municipal y muchos lo abordaban dándole a conocer las anomalías que se suscitan en las oficinas del palacio y pensó…
-"seguramente él me puede ayudar; le diré lo que pasa en la oficina del licenciado Cambray…"
-¡Señor! ¡señor! ¿Usted quién es? Preguntó con vehemencia Rogelio Filemón.
-¡Soy regidor de este ayuntamiento! Dijo categórico el cuestionado personaje.
-¡Soy tu representante! y, quien puede interceder por ti en algún problema que tengas en cualquier oficina de este palacio municipal…
Rogelio Filemón, estaba anonadado, emocionado y perplejo con la firmeza que se desenvolvía dicho personaje que pensó para sus adentros…. -"No que no, este es el bueno, el que me puede ayudar en Reglamentos".
-Mire señor regidor-. Tengo un problema con…. Dijo torpemente Rogelio Filemón.
-Ok. No te preocupes, ve con mi secretaria y que te agende la próxima semana y en la oficina te atiendo. Tu asunto está arreglado…. En ese momento el regidor empezó a hablar por su celular y ya no le hizo caso.
-Pero… bueno… mejor así le dejamos, total ya pague y no tienen por qué molestarme. ¿O sí? Dijo finalmente en esta ocasión el buen amigo Rogelio Filemón, comerciante de esta calurosa ciudad de Iguala. Y Como dice mi cuate el Paquito, esto es ficción, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Y si no ¡Juzgue Usted!


No hay comentarios.:

Publicar un comentario